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Astronomía para niños


Despacio con el espacio
Autor: Sebastián Musso


3. Teatro de Títeres


Desde que comencé con mi gusto por la astronomía cuando tenía 8 años hasta ahora las estrellas, las galaxias, los planetas y sus lunas se hicieron mis amigos. Es como si formaran parte de mi vida como un tío o un amigo. Hace un poquito más de un año decidí darle vida a los planetas del Sistema Solar y cómo iba a olvidarme de él, al Sol.

Junto con una amiga creamos â€oLos Cuentos del Abuelo”, una compañía de títeres un poco especial dedicada exclusivamente a la enseñanza de la astronomía con unos simpáticos (al menos eso creo) muñecos de peluche. Un Sol muy triste por no tener una estrella que lo acompañe y nueve planetas con sus características principales son los protagonistas. También hay un cometa y la Luna, compañera inseparable de la Tierra. No soy muy bueno haciendo manualidades así que fue mi papá el que hizo los muñecos que ahora viajan por las escuelas y otras salas para jugar con los chicos. Divertirse y aprender al mismo tiempo es algo bárbaro. Acá te presento el guión el espectáculo. ¿Te animás a ser titiritero vos también?.


Narrador:


Esta es la historia de una estrella que estaba sola, es triste estar solo, cuando el resto de las estrellas en el cielo tenían compañía esta estrella vivía sola. Las otras, también llamadas soles, vivían en parejas, o de a tres, o en grandes grupos de estrellas amigas que se podían contar de a cuatro, de a seis, o veinte o cien estrellas juntas. Había estrellas que estaban todas juntitas, miles de estrellas todas juntas como si fuera en un barrio completo donde todas giraban alrededor de las otras. ¡Eso es compañía! Pero esta estrella de la que estamos contando su historia estaba sola.

¿que te parece si armas tus propios muñecos de los planetas y representás esta obra a tus familiares y amigos? ¡Es muy divertido!


¿Saben como se llama esa estrella que no tiene otra estrella al lado para que la acompañe? Se llama Sol. Un día el Sol giraba alrededor del centro de la galaxia llamada Vía Láctea, que es como el trabajo del Sol, a eso se dedica, a girar y girar durante los miles de millones de años que dura su vida. ¡Es un gran girador!.

Y en eso encontró a su alrededor una nube, estaba hecha de lo mismo que él, gases calientes como si fuera una hornalla de cocina gigante y recordó que él mismo había nacido así, de una nube de gas muy caliente, junto a algunos hermanos, que se habían ido y lo habían dejado solo.
Entonces pensó, pero, yo soy poderoso, yo puedo crear otros cuerpos celestes, soy grandote y puedo dominar toda esta nube. El Sol entonces se puso en el medio, empezó a girar y a girar, que es lo que mejor hace, porque el Sol es un gran girador, y alrededor de él se empezaron a formar otras pelotitas de distintos tamaños. ¡El Sol ya no estaba solo!

¿Saben quienes son los compañeros del Sol?

Sí los planetas, y los planetas que son grandotes tampoco quisieron quedar solos y formaron sus satélites para que les giren alrededor. Y con el material que quedó de tan grande construcción hicieron cometas, asteroides, meteoros y cuanto cuerpo anda dando vueltas en el Sistema Solar todos girando alrededor del Sol, si todos giran durante los miles de millones de años que duran sus vidas porque a eso se dedican, a girar. ¡Todos son grandes giradores!

¿Quieren conocer a cada uno de los planetas amigos del Sol?

Los planetas llevan nombres de dioses griegos. Los griegos creían en muchos dioses y creían que los veían en el cielo como nosotros vemos a los planetas.


Bueno, vamos a visitarlos pero primero vamos a charlar un poco con el Sol porque si no vamos para donde él está en el centro del Sistema Solar, se va a sentir solo, y estar solo es muy triste.

(Entra el Sol)
- ¡Hola! Yo soy el Sol, soy una estrella, eso es, una bola muy pero muy pero muy grande de gas muy, pero muy pero muy caliente como si fuera una hornalla de cocina gigante. Soy unas 37 mil veces más grande que la Tierra. ¿Qué cuanto es eso?. Un montón de veces más grande.

Le doy calor a todo el Sistema Solar y ese es ahora mi trabajo, además de girar ¿Les contaron lo bien que giro?. Muchas cosas de las que existen, existen gracias a mí. La vida en la Tierra es posible por el calor que yo le doy. Sin mí, las plantas no tendrían qué comer, el suelo no sería bueno para la vida y los animales tampoco podrían vivir. Todos Ustedes necesitan de mí para vivir, juntos con la Tierra hemos hecho un buen trabajo permitiendo que corran por ahí chicos tan lindos como ustedes, tan simpáticos, tan...



(Interrumpe Mercurio)
- Ah!. Estoy cansado. Yo tengo que andar muy rápido en el espacio, soy el que más rápido gira alrededor del Sol. El Sol es muy cariñoso y quiere abrazarme pero yo no puedo dejar que me abrace, si me abraza me quema entonces tengo que correr muy fuerte para escaparme. ¡Hay amores que matan!

En la antigua grecia los artistas estaban convencidos que su inspiración provenía de unas chicas muy bonitas que los visitaban y los guiaban en cómo tenían que hacer las cosas. Así los músicos, los poetas, los pintores y escultores tenían sus musas inspiradoras. La astronomía se consideraba un arte (no una ciencia como hoy) y es por eso que los astrónomos tienen su musa: urania, una gordita muy simpática que los acompaña en las noches de observación.


- Eh Sol!. ¿Cuándo le vamos a aflojar al calor? ¡Me estoy cocinando! Hace mucho calor aquí ¿verdad? (Mirando a los chicos). Tengo un calor terrible, tengo que correr más rápido que cualquiera para que este no termine por chamuscarme todo. ¡Esto no es vida! ¿Qué? ¿Vida? No, no tengo vida en mi planeta, bah, yo soy un planeta, por lo que debería decir no tengo vida dentro mío, no hay vida en Mercurio, no. ¡Hace mucho calor!

(Diálogo del Sol con Mercurio)
- Vos que edad tenés.

- Más o menos igual que vos. Vos tenés un poco más pero cuando todavía eras joven nos hiciste a nosotros, vos sos como nuestro papá. ¿No te acordás?

- Sí, pero a veces hago estas preguntas para averiguar si saben su historia. Es importante saber la historia de donde es uno.

- Sí, todo muy lindo Sol pero me tengo que ir, hace un rato que estoy quieto y yo tengo que girar muy rápido, yo corro todo el día y ya estoy sintiendo demasiado calor. Hace mucho calor acá ¿no?

La razón por la cual mercurio gira muy rápidamente alrededor del sol es para no ser atraído por la gravedad de éste. En la antigüedad se dividían a las cosas entre â€ograves” (las pesadas) y â€oleves” (Las livianas como una pompa de jabón). Cuando los científicos descubrieron esa fuerza que mantiene girando a los cuerpos o a nosotros mismos sujetos sobre la tierra la llamaron fuerza de gravedad en honor a esa antigua definición.


(Nuevamente habla un poquito el Sol)
- Sí, el Sistema Solar, es decir, yo y los nueve planetas, más los cometas, los asteroides y todo eso que gira alrededor mío tenemos unos cinco mil millones de años. ¿Bastante no? Sin embargo todavía nos queda mucha vida, vamos a vivir otros cinco mil millones de años más. ¿Alguna vez vieron a mis hermanas las estrellas? Sí, ¿a la noche?. ¿Todas las noches? ¡Qué lindo!. Yo no las veo, se que son iguales a mí pero se ven chiquitas porque están muy lejos, pero muy muy lejos. Si yo me fuera algún día donde están ellas. Quédense tranquilos yo no voy a hacer eso. Pero si yo me fuera ustedes me verían igual que al resto de las estrellas, porque yo soy una estrella, que está sola.

(Entra Venus a escena)
- ¿Cómo que sola? Gracias por la parte que nos toca. Acaso nosotros no te hacemos compañía?

- Perdón. ¿Quién sos?

- ¿Cómo que quién soy? ¿Te olvidaste de mí?

- ¡Es que son tantos!

- No somos tantos, somos nueve. A ver ¿me ayudan a contar hasta nueve?
(Los chicos participan contando el número de planetas que tiene el Sistema Solar)

... Ahí está. Somos nueve y yo soy Venus, el planeta más caluroso del Sistema Solar. Mi temperatura es de 450 grados. Ni un poyo al espiedo puede vivir en mí pero bueno tengo cosas buenas, soy muy lindo.

- Es verdad, eres lindo.

- Visto con un telescopio se me observan fases como a la luna. Cuarto Menguante de Venus, Venus Creciente, Venus Lleno, Venus Nuevo, además llevo el nombre de la diosa del amor, todos los enamorados me buscan en el cielo para jurarse amor eterno. Claro, a veces miran a la Luna, pero no es lo mismo, vaya Usted a comparar, la Luna es un satélite, yo, yo soy todo un planeta. Y casi del mismo tamaño que la Tierra.

(Entra la Tierra, un ratito antes, casi dejándolo hablar solo a Venus se fue el Sol del escenario).

¿Sabías que desde Argentina se descubrieron hasta ahora más de una docena de asteroides? El primero se vio la noche del 4 de noviembre de 1921 desde el Observatorio de La Plata. Lleva el nombre de la esposa del astrónomo que lo vio por primera vez: Angélica.


- Perdón, ¿Hablaban de mí?

- ¡Tierra! ¡Qué suerte verte!

- ¿Cómo estás Venus? ¿Siempre tan acalorado?

- Bueno sí.

- Eso es culpa tuya. Esos 450 grados que tenés se deben a lo que en la Tierra llamamos efecto invernadero. Es cuando un planeta se queda todo el calor que recibe del Sol y no lo deja ir, entonces, cada vez tiene más temperatura, como si tuviera fiebre, sos un planeta enfermo.

- Sí, pero vos tenés un poquito de esa enfermedad, de efecto invernadero.

- ¡¡SÍ!! (se larga a llorar) En la Tierra hay gente mala que contamina el aire, tira aerosoles a la atmósfera, larga humo con los autos, no se cuida en las fábricas y eso me está matando.

- Pero, entonces podés quedar como yo.

- Sí, si la gente no hace nada.

- Y qué se puede hacer, dale, te ayudamos.

- Los chicos me tienen que ayudar. Tienen que cuidar de no usar aerosoles, tienen que decirle a los papás que los caños de escape de sus coches no larguen humo, no tienen que tirar las pilas en cualquier lado sino guardarlas, llevarlas al colegio o a otros lugares que las juntan para que no me hagan mal. Si van de campamento, no tienen que tirar cosas a los ríos ni en la playa. Yo siempre permití que vivieran dentro mío, pero últimamente no me tratan muy bien.

- Pero cómo Tierra. Seguro que los chicos te van a ayudar. ¿Se acuerdan lo que tienen que hacer?

¡Me encantan las adivinanzas! ¿te cuento una?: â€oMe escriben con cuatro letras, significa claridad, me suprimen una letra, y â€ouna” queda, nada más” ¿adivinaste?... (La Luna)

(Venus y la Tierra ayudan a los chicos a repetir los cuidados necesarios para con nuestro planeta).
- ¡Qué bueno, dentro de unos años, quizás cuando estos chicos estén viejitos, yo ya no voy a estar enferma!

- ¡Claro que no!

- Gracias Venus.

(Venus tiene que esquivar a la Luna que empieza a girar alrededor de la Tierra).
- Siempre igual vos Luna. Chau Tierra, mucha suerte.

- Chau Venus.

(Habla la Luna con la Tierra)
- Qué se cree ese. â€oEl planeta de los enamorados”. ¡Los enamorados son míos!

- Bueno, pueden compartirlos.

- Nada, yo soy la más linda del cielo, además, tu compañera inseparable. No lo vas a preferir a él que a mí.

- No Luna, vos sabés que yo te quiero.

- Es por eso que nunca te daré la espalda. Giraré alrededor tuyo sin darte la espalda jamás, siempre, mostrándote mi cara y en ella una sonrisa, es una cuestión de respeto.

- ¿Cuál es tu función?

- Muchas, tengo mucho trabajo. En estas épocas con un trabajo no alcanza así que yo tengo varios. Uno es girar, yo giro todo el tiempo, doy vueltitas y además, giro alrededor tuyo, ¡soy una gran giradora!

- Como yo.

- Y como el Sol y los planetas, todos giramos, eso lo hacemos muy bien, pero además yo hago otras cosas. Yo muevo los mares de la Tierra, los pescadores saben de lo que estoy hablando. ¿Alguna vez fueron a pescar? Si van tendrán que prestar mucha atención a las mareas, eso lo hago yo, con la ayuda del Sol es verdad, pero es uno de mis trabajos. También ilumino la noche. Lo hago con muchas ganas durante toda una semana, aunque después me canso y sigo iluminando pero por la mitad, agoto todas mis fuerzas iluminando las montañas y las llanuras, los mares y las ciudades, iluminando en la China y la Argentina, en España y en Gran Bretaña, en Noruega y a tu abuela. Me canso tanto que durante una semana no ilumino nada eso lo llaman la gente de vos Tierra, Luna Nueva. Después empiezo de a poquito a agrandarme, primero quedo como una media luna y después, otra vez como Luna Llena, iluminando a Sudán y a Pakistán, a Mongolia y a Letonia, a Italia y a Yugoslavia, a...

- Bueno, esta bien, ya te entendí. De noche iluminas todo, como de día ilumina el Sol.

- Sí, a veces se me ve también de día. Es que le voy a contar al Sol como se ven sus hermanas las estrellas de noche. (despacito como para que el Sol no escuche) Es que se siente muy solo.

- Mirá, ahí viene Marte.

- Entonces yo me voy.

- ¿Por qué?

- Es que Marte era el dios de la guerra y yo simbolizo el amor. El amor y la guerra no se llevan bien.

- Entonces yo también me voy, donde vayas voy, estaré yo.

(Entra Marte)
- Todos me esquivan, es que hace mucho mucho tiempo creían que a mí me gustaba la guerra y esas cosas. Pero la guerra no es buena, pelear no es bueno, es mucho mejor hacerse amigos, jugar, pasarla bien mirando dibujitos o leyendo un buen libro. Encima estoy oxidado, soy rojo por eso, porque soy de hierro y el hierro se oxida y queda rojo. Todos sueñan conmigo, gente de todas las épocas imaginaron que yo estaba habitado por marcianos, seres como los de la Tierra, enanitos verdes con antenitas de colores, pero eso no es cierto. No hay vida en Marte, no existen los marcianos, no hay vida en ninguna parte del Sistema Solar salvo en la Tierra.
Yo soy chiquito, soy de la mitad del tamaño que el planeta de ustedes ¿saben cómo se llama el planeta de ustedes?: la Tierra. Tengo dos lunas, como la Tierra tiene una yo, tengo dos, son chiquitas pero son dos, no iluminan mucho pero son dos, bueno, no son muy importantes pero son mías y eso las hace importantes, al menos para mí.


(Entra a escena Júpiter)
- Yo soy importante.

- ¿Vos? Sí, claro. Sos Júpiter.

- Yo soy el más grande de los planetas del Sistema Solar.

- Sí, pero yo tengo dos lunas y la Tierra tiene un solo satélite natural, eso me hace importante a mí también.

- Yo tengo 16 satélites naturales, o lunas como quieras llamarlas.

- ¡16!

- Sí, y tengo una tormenta tan grande que entrarían dentro de ella tres planetas como la Tierra.

- ¡Enorme!

- Y soy todo gaseoso, como el Sol, pero yo no brillo por luz propia sino que brillo porque hago rebotar la luz del Sol, como vos, como la Tierra y como todos los planetas que no tenemos luz propia.

¿siempre te confundís el cuarto menguante de la luna con el cuarto creciente? Cuando la luna está creciendo se muestra como una letra â€oC” mientras que cuando se achica podemos verla como una â€od” de decrece.

- Claro, el Sol es como una lamparita gigante y nosotros como espejitos.

- En mi caso, espejote. Yo soy gigante.

- ¿Y gaseoso?

- Sí estoy hecho de gases en algunas partes muy calientes como si fuera una hornalla de cocina grandota, en otras partes, ese mismo gas está muy frío. Tengo vientos fuertísimos que harían volar los sombreros de las personas, los paraguas, sus autos, arrancaría los árboles y los techos de las casas, si hubiera vida claro está, pero aquí tampoco hay vida.

- Y, digo yo. Sus lunas son muy importantes.

- Algunas son más grandes que Mercurio y que Plutón, que son planetas. Algunas veces hasta los cometas giran alrededor mío. ¿Quieres saber algo más de mí? ¿Quieren saber ustedes algo más de mí? Yo tengo anillos.

- ¿Cómo los de Saturno?

(Aparece Saturno)
- Como los míos no. Los míos son los más grandes, los más brillantes, son los más lindos para no ser tan modesto.

- (Mirando a los chicos habla por última vez Marte) Estos dos son muy grandotes y si se pelean mejor yo me voy.

- No le pregunté a Marte cómo están los asteroides, los cuidamos juntos siempre están entre él y yo. Son bastante inquietos.

- ¡Cómo estás Júpiter!

- ¡Muy bien! No quise ofenderte con lo de los anillos, los tuyos son hermosos.

- Bueno, no es lo único que tengo.

- Siempre tuvimos muchas cosas en común.

- Es verdad, yo también soy gaseoso, tengo muchas lunas... en eso yo te gano, tengo 22. Pero los dos tenemos anillos y yo también tengo una tormenta como la tuya pero la mía es más difícil de observar. Nunca me prestaron demasiada atención.

- Pero cómo. ¡Todos los libros hablan de vos!

- Sí, pero de mis anillos. De mi no hablan mucho.

- Sabés por qué no hablan mucho, porque no saben. Si no se sabe es mejor no hablar, hasta que uno aprenda, después sí, para enseñarle a los demás. Sabés que va a ayudar. Me contó la Tierra que la gente de allá mandó una nave para que te investigue, ya salió y en unos años va a llegar a visitarte, te va a sacar fotos, vas a aparecer en todas las revistas, te van a conocer a vos y a esa luna tan grande que tenés, una de las 22, ¿cómo se llama?

- Titán.

- Sí, esa, también la van a visitar.

- ¡Qué bueno! Me voy a poner lindo para las fotos. ¡Quizás hagan una película! Voy a ser famoso, voy a ser famoso.

(Júpiter ya se fue, mientras bailaba Saturno feliz por los estudios que los científicos harán sobre él. Lo que sigue es el diálogo entre Urano, Saturno y los chicos)

- ¿Qué es todo este ruido? No me dejan dormir.

- Vos siempre estás durmiendo.

- En realidad siempre estoy acostado, yo giro acostado, como dando vueltas en la cama, pero giro, como todos, yo también soy un gran girador. ¿A vos quién te descubrió?

- No sé, siempre supieron que yo existía.

- A mí me descubrieron. Las personas de hace mucho, pero mucho tiempo. Antes de nuestros abuelos y antes de los abuelos de nuestros abuelos sólo conocían a Mercurio, a Venus, a la Tierra, a Marte, a Júpiter y a Saturno, perdón, a vos. Pero como yo estaba tan lejos no me conocían. Una noche un señor apuntó su telescopio al cielo y me vio por primera vez: Se llamaba Guillermo Herschel ¿Hay algún Guillermo por acá? Sí. ¡Nombre de descubridor! Ese dijo â€oTierra a la vista” no, no â€oUrano a la vista” o algo parecido. Después supieron que yo me parecía bastante a Júpiter y a vos, que también tengo muchas lunas, tormentas y fuertes vientos y anillos, no como los tuyos, son hermosos, pero tengo anillos. Unos años más tarde descubrieron a Neptuno. ¡Neptuno! Dale que se hace tarde.

Si te gusta la astronomía y no tenés telescopio no te hagas problema. Un buen par de binoculares que puede haber en tu casa sirven para ver muchas cosas que a simple vista no podés observar. Probá una noche cualquiera y verás cuantos descubrimientos hacés.


(Llega Neptuno).
- ¿Para qué es tarde? ¿Para dormir? Vos siempre querés dormir.

- No, por los chicos. Te están esperando.

- Decíles que me parezco a vos.

- Dale vení, saben mucho.

- ¿Sí? A ver, yo soy como los otros. ¿Cómo soy? Soy gaseosos, tengo muchas lunas, ocho en realidad, tengo anillos, vientos fuertes (esto lo dice ayudado por los chicos del auditorio). Pero cómo, me conocían de antes.

- No, es que saben mucho.

- Bárbaro tengo un frío terrible. Estamos tan lejos del Sol que su calor no nos llega, es como tener una estufa en la otra punta de la casa, uno se congela, además, siempre de noche hace frío, como nosotros estamos tan lejos del Sol tampoco nos llega mucho su luz y no nos ilumina de día, siempre estamos de noche. ¡Qué lindas que se ven las estrellas desde acá! ¡Si el Sol pudiera mirarlas el que extraña tanto a sus hermanas!

- Hablando de frío, mirá quién viene.

- ¡Plutón!

- ¿Cómo están amigos?

- Con frío.

- Yo también por eso vengo emponchado. Me contaron que Mercurio y Venus están muertos de calor ¡Quién tuviera un veranito!

- Vos sí que sos raro, eh.

- ¿Por qué?

- Bueno, cuando nació el bisabuelo de estos chicos a vos no te habían descubierto.

- Es verdad, me conocen hace poco y todavía no saben demasiado de mí, pero ya se van a encariñar, soy un tipo muy amable, aunque algunos me dicen que soy un poco frío.

- ¡Sos medio lenteja!

- Lo decís por lo que tardo en girar alrededor del Sol, es que es mucho viaje. Yo tardo 247 veces más que la Tierra, en otras palabras, un año mío es igual a 247 años terrestres. Permítanme ser más claro, ¿cuántos años tienen ustedes? ¿Qué?. Cinco. Pues si estuvieran arriba mío no hubieran cumplido media hora de vida, serían un bebé como algún hermanito que seguramente tendrán.

- Tu nombre me gusta.

- Es parecido al de un perro de dibujitos de Disney: Pluto. ¿Lo conocen? Y además soy el último de los planetas del Sistema Solar. Más allá de mi caminito alrededor del Sol, largo camino que me convierte en un gran girador solo hay cometas. ¡Esos sí que están locos!

(Aparece un cometa volando sobre la cabeza de Plutón).
- Para che, con más cuidado.

- Es que nosotros giramos muy rápido.

- ¿Más rápido que Mercurio?

- A veces sí.

- Pero vos estás lejos, no tenés miedo que el Sol te abrace.

- No, por ahora, pero mi camino es muy estirado, y por momentos estoy muy cerca del Sol. Yo visito a todos los planetas. Si quieren saber algo de alguno me preguntan a mí. Es un lindo viaje, aunque un poco arriesgado, yo soy de hielo y el Sol está hecho de gases a temperaturas muy calientes como si fuera una gran hornalla de cocina así cada vez que paso cerca me derrito un poco. ¡Es un peligro!

- ¿Y sos el único?

- No, somos miles, yo diría miles de millones. Eso es mucho, mucho, mucho. Somos parecidos, algunos más chiquitos que otros, algunos con una cola o como yo, con varias. Yo soy de los más sofisticados.
Ustedes (dirigiéndose a los chicos). ¿Conocen algún cometa?

Narrador:

Así es el Sistema Solar. El Sol ya no está solo, tiene nueve planetas que le giran alrededor, porque esa es la tarea de un planeta, girar, son grandes giradores. Los planetas, algunos, tienen lunas, más o menos grandes, más o menos brillantes pero siempre compañeras siguiendo a los planetas por donde estos van. En otro lugar no hay vida, pero si en la Tierra y es nuestra responsabilidad cuidarla. ¿Para qué? Para que el Sol esté contento y para que puedan contarse historias como esta por mucho, pero mucho tiempo más.

En 1999, gracias a una amiga, pude viajar a Italia a ver un eclipse de Sol. Llamamos eclipse de Sol a cuando la Luna se pone entre el Sol y nosotros y entonces no podemos ver al Sol. Es como si de pronto se hiciera de noche. ¡es un espectáculo maravilloso!

 



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