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Fuente Cuaderno de bitácora estelar


Funeral Vikingo para un gigante: S Orionis

Enviado por David ByN

La nota de prensa de ESO lo ha titulado "crónica de una muerte anunciada", parafraseando una de las mejores novelas escritas en castellano (al menos de las que yo he leído), pero yo creo que el final de la estrella gigante S Ori tiene la épica de un funeral vikingo. No creo que olvide el comienzo de la novela de García Márquez, a pesar de los 15 años que hace que la leí por primera vez. "El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana .". Pero estoy divagando, pues de lo que quiero escribir es de la agonía de una estrella, S Orionis.

Las estrellas tienen sus propios caminos vitales, sus evoluciones particulares, definidos, esencialmente, por su masa. Otro factor muy importante es la multiplicidad, ya que la presencia de una compañera cercana puede alterar el destino de una estrella. Las que son muy masivas destacan en la galaxia que las alberga, tienen una vida fugaz y un final catastrófico pero espectacular. Son las supernovas, que afectan con su muerte a todo su entorno. En cierta medida, me recuerdan a la hecatombe del emperador chino Qin Shi Huang, a su enterramiento con miles de guerreros de terracota y al sacrificio de sus sirvientes.

Las estrellas de masa intermedia no gozan de semejante destino, pero aún así su final puede ser bastante llamativo. Sus vidas son bastante más largas, y al final se produce una dilatación de las capas más externas, convirtiéndose en gigantes rojas, con períodos de inestabilidad durante los cuales aparecen pulsaciones. El tamaño puede ser tan grande, que la estrella engulliría cualquier posible planeta que estuviera localizado en órbitas cercanas como la de los planetas terrestres en el caso del Sistema Solar. Si continuamos la analogía, sería un funeral vikingo, en el cual el heroico guerrero es quemado con su nave y sus objetos más preciados.



Impresión artística con una comparación de la estrella gigante S Ori y de su envoltura con el tamaño de la parte más interna del Sistema Solar (crédito ESO).


Ahora, una colaboración internacional ha estudiado la gigante roja de tipo Mira Ceti (el prototipo que da nombre a este tipo de variables) mediante el uso coordinado del interferómetro VLTI en Cerro Paranal (perteneciente al European Southern Observatory o ESO) y el VLBA del NRAO, ha sido capaz de realizar uno de los estudios más exhaustivos de una estrella que está pasando por esta etapa evolutiva. Las observaciones se han producido en diferentes longitudes de onda, incluyendo óptico, infrarrojo cercano y radioondas, con una resolución espacial sin precedentes.



Las observaciones en radio realizadas con el VLBA muestran la emisión de la envoltura, y como ésta se expande, alejándose de la estrella (crédito NRAO).


S Ori pulsa con un periodo de 420 días. Su tamaño varía entre 400 y 500 veces el tamaño del Sol. Esto es, entre 1.9 y 2.3 veces ¡el tamaño de la órbita de la Tierra! Además, está expulsando material durante estas pulsaciones, material que es detectado en radio. Estos granos están distribuidos en una envoltura que se expande, y que enriquece el medio interestelar.



La nebulosa planetaria NGC2440, vista por el HST. Así terminará la vida de S Ori (crédito HST/NASA/ESA).


El final de S Ori corresponderá al de una nebulosa planetaria. Las capas más exteriores de la estrella serán expulsadas, y dejarán desnudo su núcleo central, que se convertirá en una enana blanca. Será éste un bellísimo espectáculo. Un funeral épico, digno de héroe.


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