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Fuente Astroseti


Las superburbujas de las Nubes de Magallanes

Chandra aporta luz sobre el origen de las superburbujas

Ha sido al lado de las Nubes de Magallanes que el satélite de observación en rayos X Chandra ha dirigido esta vez su mirada penetrante. Las observaciones que ha realizado en dirección a la constelación del Tucán, la zona de la bóveda celeste donde Magallanes observó por primera vez esas pequeñas galaxias cercanas a la nuestra, han revelado la existencia de lo que se llama superburbujas, creadas por antiguas supernovas.

Entre las Nubes de Magallanes, distinguimos a la Gran y a la Pequeña Nube, esta última es la que fue objeto de la atención de los astrofísicos, más precisamente la zona conocida bajo el nombre de LHa115-N19, o abreviando N19. La Pequeña Nube de Magallanes, en inglés Small Magellanic Cloud (SMC), es, como su hermana, una pequeña galaxia irregular situada a unos 210 000 años de luz de nosotros, y separado de esta última por solamente 75 000 años de luz, posee cerca de un millón de estrellas y las dos forman parte de una serie de galaxias enanas en órbita alrededor de la Vía láctea.

Ha sido a partir de la búsqueda de los restos de gas y de polvo en expansión dejadas por las explosiones de supernovas dentro del SMC que la imagen inferior pudo ser compuesta. En rojo, distinguimos las estructuras visibles en la banda óptica, en verde las de radio y en la gama de azul a morado los datos obtenidos de rayos X.

La región LHa115-N19 aparece entonces claramente ocupada por lo que se llama superburbujas que se forman por coalescencias (N del T.: propiedad de las cosas de unirse o fundirse) de las burbujas creadas por las ondas de choque de las supernovas y que crean cavidades gigantes en el medio interestelar. Estas cavidades están ocupadas a pesar de todo por un gas ionizado muy caliente, y cuya temperatura sobrepasa fácilmente el millón de grados Kelvin, y el que se llama por referencia al Sol, gas coronal.

De forma interesante, Chandra parece confirmar la idea que estas superburbujas se forman en las zonas de asociaciones de estrellas OB, de estrellas muy densas y de corta vida útil que se formarían casi al mismo tiempo en el seno de una sola nube molecular. Algunos piensan que nuestro propio sistema solar se formó hace 4,56 mil millones de años en la frontera de tal superburbuja. La nube misma de la nebulosa protosolar habría sido muy poco densa en efecto para hundirse sin la ayuda de una onda de choque causada por supernovas.

Pueden encontrar más información sobre las Nubes de Magallanes publicada en Astroseti pulsando aquí.



Crédito de las imagen: NASA/CXC/UIUC/R.Williams et al.; Optical: NOAO/CTIO/MCELS coll.; adio:ATCA/UIUC/R.Williams et al.


Enlace: http://www.futura-sciences.com/


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