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Fuente: Cuaderno de Bitácora Estelar

Perdidos en las profundidades intergalácticas

¿Está vacío el espacio interestelar? ¿Y el espacio intergaláctico? La respuesta a la primera pregunta, conocida desde hace tiempo, era un categórico no. Ahora nos encontramos con una situación análoga en el caso del las inmensas distancias que separan a las galaxias. La densidad (cantidad de materia por unidad de volumen) del medio interestelar es extraordinariamente baja (de hecho, mucho más baja que los "vacíos" que se consiguen en los laboratorios terrestres), pero lo suficientemente relevantes para tener consecuencias observaciones importantes, como es el caso de la absorción interestelar. Son átomos y moléculas gaseosas relativamente sencillas (aunque no siempre) y pequeñas partículas de polvo que navegan por las profundidades siderales y que en la práctica no llegan nunca a interactuar con otra partícula (la probabilidad es extremadamente baja).

Una densidad aún más baja se podría esperar en el caso del medio intergaláctico, el vasto espacio (cientos de miles de parsecs) que separa una galaxia de otra. Sin embargo, observaciones realizadas con el Hubble Space Telescope nos muestran que es posible no solo encontrar átomos y moléculas sencillas, sino inmensos cúmulos estelares.

Las galaxias M81 y M82, ambas pertenecientes a un grupo de unas 30 galaxias (de hecho, el más cercano a l Grupo Local, que integra, entre otras, la galaxia de Andrómeda y nuestra propia Vía Láctea), presentan una interesante peculiaridad: una arco de gas que uno los cientos de miles de años-luz que las separan. Este arco, denominado "Arp Loop" (Bucle de Arp), se pudo haber formado hace unos doscientos millones de años, debido a un encuentro próximo de las dos galaxias. Así, parte del material de los brazos en espiral de M81, pertenecientes a sus regiones más externas, habría sido arrancado debido a la atracción gravitatoria ejercida por M82, en lo que podríamos denominar un latrocino galáctico. Robo no consumado completamente, ya que el gas no se incorporó a la segunda galaxia, sino que quedó como testigo del evento. El satélite GALEX, que opera en el rango ultravioleta del espectro electromagnético, nos muestra una imagen extraordinaria de este conjunto.


A la izquirda, imagen tomada en el ultravioleta con el satélite GALEX, que corresponde a las galaxias M81 y M82, situadas a algo menos de 4 megaparsecs (unos 12 millones de años-luz). El panel de la derecha muestra una pequeña zona localizada entre las dos galaxias, donde se han encontrado ahora asociaciones estelares de unos 200 millones de años (las Pléyades tienen unos 125 millones de años, por ejemplo). Se puede encontrar una imagen en alta resolución aquí.

Ahora, unas detalladas observaciones realizadas por el telescopio espacial HST revelan la verdadera naturaleza de estos puentes de materia, y el origen de su brillo en el ultravioleta. En mitad del espacio que separa a ambas galaxias se pueden encontrar asociaciones estelares de unos 200 millones de años (incluso una población de estrellas bastante más jóvenes). La masa total se puede estimar como en varias veces la de la Nebulosa de Orión, una riquísima y joven asociación estelar, extraordinariamente compacta. A mi se me asemejan más a las conocidas Pléyades (de unos 125 millones de años) o al poblado cúmulo Messier 35 , de una edad algo superior, unos 150 millones, pero mucho más compacto y de una apariencia prácticamente esférica.


La nebulosa de Orión observada en dos rangos de longitudes de onda distintos: a la derecha, en el óptico (visible) con telescopios terrestres, a la izquierda, en el infrarrojo con el telescopio espacial Spitzer. Se puede encontrar una imagen en alta resolución aquí.

Estas nuevas generaciones de estrellas habría aparecido como consecuencia de la interacción entre las dos galaxias. El empuje gravitacional sobre el gas, que formaría inmensas nubes, habría inducido unas inestabilidades que habría provocado el colapso y la fragmentación de estas aglomeraciones.


El cúmulo abierto de Messier 35 (M35), cuya edad se puede estimar en unos 150 millones de años, junto con el cúmulo de NGC5128 de una edad muy superior (unas diez veces más viejo). El primero, debido a su edad, tiene una población en la que dominan las estrellas masivas y por lo tanto azules. El segundo solo contiene estrellas de baja masa, evolucionadas, de baja temperatura superficial y por lo tanto el color rojo domina (crédito CFHT). Se puede encontrar una imagen en alta resolución aquí.

Así, una vez más, el Universo nos sorprende. Incluso aquellos espacios que pensábamos que se encontraban vacíos y desolados pueden contener generaciones de estrellas, cúmulos estelares vagabundos, moviéndose en mitad de las profundidades intergalácticas.


www.elcielodelmes.com © Vicente Díaz 2007