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Fuente: Zarabanda Digital Desde una noche oscura de verano hasta una fría de otoño: miramos al cielo, la Galaxia de Andrómeda se localizada en una sucesión de estrellas que descienden en un gran arco hacia un enorme cuadrado: Pegaso. A medio camino del descenso y a la derecha del arco vemos sorprendentemente una nube. ¡! No puede ser ¡!, de noche no se ven las nubes, será un cometa, muy grande, porque el área que cubre es casi tres veces el tamaño de la Luna, como podemos apreciar en la foto-composición. No, no es un cometa… eso mismo quiso Messier que no sucediese, la confusión con un astro errante, por ello catalogó lo que estamos viendo como M31.
Lo que observamos es la conocida como Nebulosa de Andrómeda, que no es sino una Galaxia o Universo Isla vecina de nuestra Vía Láctea y vecina en el Cosmos, es decir, no llega a 3.000.000 de años-luz, prácticamente nada. M31, una Galaxia Espiral tiene casi la misma estructura y tamaño que la nuestra y por tanto es la mejor manera de mirarnos a nosotros mismos como en un espejo cósmico. Como la nuestra tiene brazos espirales, un núcleo prominente con un enorme agujero negro en su centro, nebulosas de gas y polvo, cúmulos globulares y como la nuestra dos galaxias enanas que la orbitan, M32 y M101. Lo que hemos observado a simple vista es el objeto más lejano que el ojo humano puede ver sin ayuda instrumental. Es la más grande de las galaxias del Grupo Local, que consta de unas 30 pequeñas y las tres grandes galaxias espirales: Andrómeda (M31), la Vía Láctea y la Galaxia del Triángulo (M33). Su enorme masa es de 300.000 a 400.000 millones de masas solares. Se creía que la Vía Láctea contenía mucha más materia oscura y podría ser más masiva que M31, pero observaciones recientes han revelado que M31 contiene un billón (10^12) de estrellas, excediendo con mucho el número de estrellas de nuestra galaxia y por tanto su masa es una vez y media la masa de la Vía Láctea.
M31 se está acercando a nosotros a unos 140 kilómetros por segundo, estimándose que de aquí a unos3.000 millones a 5.000 millones de años colisionará con la nuestra y al fusionarse ambas formarán una gigante elíptica. Las impresionantes fotografías que se obtienen de esta maravilla cósmica no hacen honor a la impresión que causa su observación con un simple telescopio de aficionado. Si bien sus colores, sus cúmulos estelares y sus estrellas son invisibles al ojo humano, la sensación de grandeza y tridimensionalidad sobrecogen al observador que se acerca por primera vez a M31.
Mientras que hoy hasta los más noveles y ocasionales observadores del cielo saben que hay muchas más galaxias distantes como M31, los astrónomos discutieron seriamente este concepto fundamental hace solamente 80 años. Este era el problema: Estas “nebulosas espirales“ ¿ eran sólo componentes periféricos de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea o eran por el contrario “universos isla”, es decir sistemas de estrellas semejantes a la Vía Láctea misma y muy distantes ?. Esta pregunta fue crucial en un famoso debate Shapley-Curtis que tuvo lugar en 1920, que fue resuelto posteriormente a través de las observaciones de M31 en favor de que Andrómeda era realmente un “universo isla.”
Messier observó y dibujó a M31 como vemos en la siguiente imagen: Como podemos observar su dibujo era realmente preciso pues señala incluso las dos galaxias satélites M32 y M110 y un título erróneo que perduró hasta no hace mucho tiempo: Nebuleuse. Pero claro, M31 era conocida desde la antigüedad por su facilidad de observación y existe una representación hecha por un astrónomo persa llamado Abd-al-Rahman Al Sufi, que la llamó la “pequeña nube” y que es claramente M31. En la imagen a la derecha de la boca del pez grande y marcada con una A. En el artículo del mes próximo seguiremos ¡!Mirando al Cielo!¡ hacia nuestra vecina Andrómeda. Cortesía de M. Manero - Rivas |
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