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Mirando al cielo ... de estrellas - II

¿Dónde nacen las estrellas?. Ya hemos visto que se forman de aglomerados de polvo y gas (Mirando al cielo ... de estrellas). Nacen en las Nebulosas del Cielo, regiones donde la acumulación de gas y polvo supera al medio interestelar. Allí se producen reacciones nucleares que dan lugar a discos protoestelares y a menudo a discos protoplanetarios alrededor de los jóvenes soles, que luego formarán su cortejo de planetas. Veamos algunos ejemplos de "nidos estelares":

Nebulosa M16.
Columnas de gas y polvo
Hervidero de estrellas en Orión

La materia interestelar es comprimida en nubes de polvo, al enrollarse los brazos de las galaxias y estas nubes son nuevamente comprimidas por colisiones o por ondas explosivas procedentes de la destrucción de otras estrellas masivas. Cuando la gravedad es suficientemente grande las estrellas nacientes se calientan al mismo tiempo que se contraen, hasta que el hidrógeno se enciende como vimos en el anterior artículo dedicado a las estrellas. La gravedad tiende a hacer la estrella más pequeña y la fusión nuclear a expandirla, hasta que se alcanza el equilibrio y la estrella se estabiliza, permaneciendo así en continua lucha la gravedad y la fusión.

Las estrellas nacen pues rodeadas de polvo y gas y la fuerza de su radiación va quitando a lo largo de los años esta molesta cubierta. Veamos algunos ejemplos de estrellas jóvenes rodeadas de gas.

Antares, la estrella Alfa del Escorpión
Las Pléyades, en Tauro

Las estrellas jóvenes comienzan pues su andadura entre su propio polvo hasta que alcanzan lo que se conoce como "Secuencia Principal", que no es sino el transcurso de su vida, que como veremos está muy condicionada por el tamaño que han alcanzado al nacer.

Veamos ahora hasta donde ha llegado la perfección en los instrumentos del Telescopio Hubble. La primera imagen muestra una de las estrellas de las Pléyades, Merope, donde el polvo alrededor de la misma es muy visible. La segunda muestra más en detalle la estructura del polvo así como la fuerza que emana de la estrella y que lo va expulsando fuera de ella como hemos ido mencionado.

Merope, en las Pléyades
Reflexiones fantasmales
en las Pléyades

Pero... ¿Qué pasa con las estrellas que no pueden nacer?. Casi como los humanos, hay estrellas que no consiguen nacer y otras que lo hacen en condiciones tan precarias que su vida se desarrolla dificultosamente, algunas por defecto de masa y otras por exceso. Sólo aquellas que consiguen el tamaño justo e intermedio tendrán larga vida y darán vida a sus planetas. Así podemos citar diferentes tipos de estrellas al nacer:

Enanas marrones: Son estrellas fallidas por falta de masa. La nube no ha podido condensar suficiente polvo y gas y las estrellas que se han formado no tienen combustible suficiente para poder encenderse. Su núcleo está caliente por las fuerzas gravitatorias, pero su horno nuclear no funciona, por lo que su vida se reduce a una masa cada vez más fría de hidrógeno condensado. En la imagen podemos ver cientos de ellas en la nube de Orión, la "guardería del cielo" rodeando al grupo de estrellas denominado "El Trapecio".

El Trapecio,
en la Nube de Orión

Planetas gigantes solitarios: Es decir, planetas que no orbitan alrededor de estrellas, que son "proyectos" de las mismas y que no pueden considerarse enanas marrones porque todavía tienen menos masa. Han sido descubiertos recientemente por astrónomos del IAC (Instituto Astrofísico de Canarias) y los podemos ver en la imagen que acompaño, cerca de la Nebulosa "Cabeza de Caballo" en Orión. Hay en nuestro sistema solar un cuerpo que tiene gran similitud con este tipo de astros. Es Júpiter.

Planetas gigantes en Orión
Nuestra "otra estrella", Júpiter

Estos cuerpos, ahora con unos 1.500 grados de temperatura nunca desarrollarán zonas rocosas y se convertirán en planetas de 0 a 100 grados, del tamaño de Júpiter.

Estrellas Múltiples: Por alguna razón desconocida, las estrellas generalmente no nacen solas, sino con hermanas. Son estrellas ligadas físicamente y que construyen órbitas unas alrededor de las otras. Es un magnífico espectáculo mirar al cielo y ver una estrella brillar pero al aplicar un pequeño telescopio ver que son dos, o que son tres!. Algunas están tan cerca de sus hermanas que sólo grandes telescopios pueden resolverlas. Son múltiples muchas estrellas que conocemos y de las que no sospechamos, por ejemplo: Alfa Centauri, Sirio en el Can Mayor, la Estrella Polar, Mizar de la Osa Mayor, Algol en Perseo, etc.

Winnecke 4, estrella doble en la Osa Mayor (M40)

Estrellas Gigantes y Supergigantes: Se han formado con un tamaño excesivo respecto a las de la "secuencia principal" y esto les acarreará grandes problemas durante su vida y la condicionará de tal manera que causará su muerte prematura. En general se consideran gigantes hasta unas 10 veces la masa del Sol: Veamos algunos ejemplos: Aldebarán en Tauro, Arturo en el Boyero, Deneb en Cisne, etc.Las Supergigantes superan la masa de 10 veces la del Sol. Ejemplos son Betelgeuse en Orión y Antares en Escorpio.

Betelgeuse, en Orión

Es corriente que las estrellas tengan compañeras relativamente cercanas y los casos de estrellas aisladas como el Sol, aunque son abundantes, no son la regla. A las estrellas les gusta estar juntas y forman en el cielo objetos de impresionante belleza. Son los cúmulos estelares, que podemos clasificar en dos grandes grupos: Los cúmulos abiertos y los cúmulos globulares.

Ya desde la antigüedad, un astrónomo italiano llamado Giovanni Batista Hodierna (1597-1660), de la corte del Duque de Montechiaro, realizó un catálogo de objetos que incluían 19 nebulosas, usando un simple refractor Galileano de 20 aumentos, y lo editó en Palermo in 1654. Posteriormente sería Charles Messier (1730-1817), astrónomo francés quien ampliaría el catálogo y al que le dedicaremos bastantes capítulos. Estos dos astrónomos descubrieron la mayoría de los cúmulos de nuestra Vía Láctea.

Son los cúmulos abiertos racimos de estrellas que se unen gravitatoriamente y que tienen su origen en la misma nube de gas. Su belleza es impresionante y muchos de ellos se encuentran en nuestra Vía Láctea siendo fácilmente visibles con prismáticos. La mayoría tienen una vida corta pues sus estrellas, que son jóvenes tienden a dispersarse y a los 100 millones de años no se puede reconocer la existencia del cúmulo. Como muestra bastan dos botones:

M16, Nebulosa Águila en Serpens
M44 (El Pesebre) en Cáncer

Dos joyas del cielo, especialmente el segundo, M44 por el contraste de colores de sus estrellas que se encuentran sobre un fondo oscuro lo que las hace aún más bellas. La nube del Águila (M16) ilustra perfectamente el origen de los cúmulos estelares abiertos.

Los cúmulos globulares o cerrados son concentraciones de diez mil a un millón de estrellas unidas gravitacionalmente y significativamente concentradas. La población de sus estrellas es vieja y carecen de gas, siendo su edad de 12 a 16 mil millones de años. Nuestra Galaxia tiene unos 200 racimos globulares, la mayoría en órbitas muy excéntricas y muy alejadas por tanto de la Vía Láctea.

Veamos algunos ejemplos significativos: Los dos primeros son los cúmulos globulares más espectaculares del cielo y lamentablemente se encuentran en el hemisferio Sur y no pueden ser observados por los europeos.

Cúmulo globular 47 Tucana
Cúmulo Omega Centauri

El tercero está situado en buena posición para Europa, cerca de la Osa Mayor (debajo de las estrellas que forman el arco) y se puede observar con un pequeño telescopio.

M3 en los Perros de Caza

Autor: Manuel Manero


Autor: Manuel Manero

Visto en: Zarabanda digital


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