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La intriga de Encelado

Hay una pequeña luna que se encuentra girando en órbita más allá de los anillos de Saturno, la cual está repleta de promesas y, tal vez (sólo tal vez), de microbios.

En una serie de sobrevuelos tentadoramente cercanos a dicha luna, cuyo nombre es "Encelado", la nave espacial Cassini, de la NASA, ha revelado que existen chorros de agua, los cuales hacen erupción desde lo que puede ser un enorme mar subterráneo. Estos chorros, que fluyen a través de grietas en la helada superficie de la luna, podrían llevar de regreso a una zona habitable que es excepcionalmente accesible en todo el sistema solar.

Impresionantes penachos, grandes y pequeños, diseminan hielo de agua desde muchos sitios ubicados cerca del polo sur de Encelado, la luna de Saturno. En esta imagen captada durante un sobrevuelo llevado a cabo por la nave espacial Cassini, de la NASA, el 21 de noviembre de 2009, se pueden ver más de 30 chorros de diferentes tamaños.

"Más de 90 chorros de todos los tamaños, localizados cerca del polo sur de Encelado, están diseminando por todo el lugar, en forma de rocío, vapor de agua, así como partículas de hielo y compuestos orgánicos", afirma Carolyn Porco, una científica planetaria, que ha ganado diversos premios y que dirige el equipo científico que se ocupa de las imágenes en el proyecto de la nave espacial Cassini, de la NASA. "Cassini ha volado varias veces a través de este rocío y lo ha sometido a diversas pruebas. Ahora, hemos descubierto que, además del agua y del material orgánico, hay sal en las partículas de hielo. La salinidad es la misma que la de los océanos de la Tierra".

Las mediciones térmicas de las fisuras de Encelado han revelado temperaturas elevadas, de hasta -84,44 grados Celsius (-120 grados Fahrenheit o 190 Kelvin). "Si se suma todo el calor, de esas fisuras salen 16 gigavatios de energía térmica", dice Porco.

Ella cree que la pequeña luna, con su mar líquido subterráneo, su materia orgánica y una fuente de energía, quizás albergue la misma clase de vida que hallamos en ambientes similares aquí en la Tierra.

"La clase de elementos ecológicos que podría albergar Encelado podría ser similar a la que se encuentra en las profundidades de nuestro propio planeta. En las rocas volcánicas subterráneas de la Tierra, hay abundante calor y agua líquida. Los organismos en esas rocas se desarrollan gracias al hidrógeno (producido por reacciones que se dan entre el agua líquida y las rocas calientes) y al dióxido de carbono disponible, y fabrican metano, el cual se recicla para convertirse nuevamente en hidrógeno. Todo eso tiene lugar en ausencia absoluta de la luz solar o de cualquier cosa que sea producida por la luz solar".

Pero lo que hace que Encelado sea un sitio especial es que su zona habitable se ofrece como un lugar de fácil acceso.

Los penachos acuosos de Encelado provienen de fisuras en el hielo, a las que se denomina "rayas de tigre".
El 27 de marzo de 2012, la nave espacial Cassini voló a apenas 74 kilómetros (46 millas) por encima del polo sur de Encelado, directo hacia los penachos que despedían los chorros.

"Está en erupción hacia el espacio, lugar en el cual podemos recolectar sus muestras. Suena alocado pero podría haber una lluvia de microbios esparciéndose sobre la superficie de este pequeño mundo. Al final, es el sitio más prometedor que conozco para llevar a cabo una búsqueda astrobiológica. Ni siquiera necesitamos raspar la superficie. Podemos volar a través del penacho y tomar muestras de él. O podemos posarnos sobre su superficie, mirar hacia arriba y sacar la lengua. Y ¡ahí está!, tenemos lo que vinimos a buscar".

El origen del calor de Encelado parece ser el mismo Saturno. Los investigadores afirman que el tirón gravitatorio de Saturno provoca que la forma de la luna cambie levemente todos los días a medida que se desplaza en órbita. Movimientos de deformación en su interior generan calor (como el calor que se siente en un aparato para sujetar papeles cuando se lo dobla hacia adelante y hacia atrás con rapidez).

"Pero la deformación producida por las mareas gravitatorias que tiene lugar ahora no es suficiente para justificar todo el calor que en la actualidad emana Encelado. Una manera de explicar este dilema es suponer que parte de ese calor observado hoy se estaba generando y almacenando internamente en el pasado".

Porco considera que la órbita de Encelado pudo haber sido mucho más excéntrica, y a mayor excentricidad, afirma la científica, mayor deformación producida por las mareas gravitatorias; esto da como resultado variaciones estructurales que producen el calor. En este escenario, el calor habría sido almacenado dentro de la pequeña luna mediante el derretimiento de parte del hielo para recargar el mar líquido.

"Ahora que la excentricidad de la órbita se ha reducido, el calor que emana del interior es una combinación del calor producido en la actualidad y también en el pasado. Pero como en el presente sale más calor que el que se produce, Encelado se encuentra en una etapa de enfriamiento y el agua líquida está convirtiéndose nuevamente en hielo. Existen modelos para mostrar que nunca se congela por completo verdaderamente; de modo que la excentricidad puede aumentar otra vez, dando inicio de nuevo al ciclo".

Independientemente de lo que esté produciendo el calor, Porco tiene un plan de acción. Es simple:

"Debemos volver a Encelado y verificar".

Visto en: Ciencia@Nasa


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